Admito que siempre he sido una persona poco amiga de las nuevas tecnologías, seguramente se deba a la pereza que me produce ser consciente de que cada vez prevalecen menos alternativas a su avance. Recuerdo que desde el día en que en mi casa cambiamos el butano por la vitrocerámica pasaron dos meses hasta que volví a comer caliente, treinta días para entenderme con el cacharro y otros tantos hasta que perdí el miedo a que aquel cuadrado de cristal negro que tanto enfriaba el aspecto de mi cocina no intentara también acatarrarme la sopa. Sigue leyendo
-
Últimas entradas
Calendario
enlaces
Recomendado
Sitios de interés
